
Abrir un libro es descubrir que el mundo es más grande de lo que pensábamos. Nos transporta a otros paisajes, otras voces, otros futuros posibles. Leer es eso: la posibilidad de soñar despiertos, de viajar sin moverse, de ponerle nombre a sensaciones y de construir, desde la infancia, horizontes infinitos. Por eso, cuando nuestras niñas y niños reciben un libro, reciben también una llave al mundo del conocimiento.
Durante los últimos siete años, la entrega de textos en Navidad se consolidó como una política pública destacable e innovadora, que sitúa a niñas, niños y adolescentes en el centro y releva el acceso a la lectura como un derecho y una oportunidad. En la reciente Navidad, más de 20 mil niñas y niños fueron protagonistas de esta iniciativa, que continúa apostando por reemplazar el regalo inmediato por una experiencia inolvidable, que acompaña y perdura.
La decisión no es menor y hoy se asume como un derecho consagrado. Cambiar el tradicional juguete por un libro implica asumir el desafío de formar lectores, abrir conversaciones en los hogares y fortalecer el desarrollo del lenguaje, la imaginación y el pensamiento crítico desde la primera infancia. Por su impacto y coherencia, esta política trascendió nuestras fronteras y fue observada y replicada por otros municipios, consolidándose como un referente de cómo las acciones culturales pueden transformar la vida cotidiana.
Y así lo viven las familias. Guilda Sepúlveda, vecina, destacó que “este tipo de regalos es muy bueno, porque los niños crecen con otra cultura, aprenden a leer y a hablar mejor. Además, a mí también me gusta leer, entonces los leemos juntos”, expresó sobre esta experiencia, que además fortalece el vínculo familiar.
Cecilia Naranjo coincidió: “Los juguetes les duran la nada misma a los niños; los libros, en cambio, los cuidan más. Es un incentivo para que aprendan”, destacó. En cada libro entregado hay algo más que papel: una promesa firme de que la infancia merece tiempo, palabras y sueños largos. Y que una buena política pública también puede empezar con una historia.