Publicado el: 7 enero 2026

Por su gran valor ambiental, social y ecológico en pleno corazón de la Región Metropolitana, el Ministerio del Medio Ambiente declaró oficialmente al Río Mapocho como Humedal Urbano. La medida protege más de 647 hectáreas del cauce y sus riberas, a lo largo de 13 comunas.

La declaratoria se concretó tras un extenso proceso técnico y administrativo, impulsado por los municipios que conforman el eje del río, y marca un hito en la protección de uno de los sistemas naturales más relevantes de Santiago.

Un río vivo dentro de la ciudad

Aunque durante décadas el Mapocho ha sido visto principalmente como una infraestructura hidráulica, el reconocimiento como humedal urbano releva su rol como ecosistema vivo, capaz de aportar beneficios clave para la ciudad: regulación de inundaciones, enfriamiento urbano, ventilación natural, hábitat para fauna y flora, y espacios para recreación y encuentro ciudadano.

En su paso nuestra comuna, el Río Mapocho presenta tramos con mayor presencia de vegetación ribereña y áreas abiertas, que cumplen funciones relevantes para la regulación de crecidas y la conectividad ambiental. Estas características fueron consideradas por el Ministerio del Medio Ambiente al momento de definir el polígono del humedal urbano.

Protección con enfoque realista

La resolución aclara que la declaración de humedal urbano no impide obras de control de crecidas, infraestructura existente ni el uso del agua para consumo humano, saneamiento o actividades productivas, siempre que estas se desarrollen respetando la normativa ambiental.

Asimismo, se incorporan sectores que, aunque hoy presentan alteraciones, históricamente han sido zonas de inundación o áreas húmedas del río, con el objetivo de favorecer su restauración futura y mantener la continuidad ecológica del Mapocho a lo largo de su recorrido.

Un paso hacia una ciudad más resiliente

El reconocimiento del Río Mapocho como humedal urbano refuerza la idea de que los ríos cumplen un rol fundamental en la adaptación de las ciudades al cambio climático, especialmente frente a episodios de calor extremo, sequía e inundaciones.

Con esta declaratoria, el Mapocho deja de ser visto solo como un límite o un canal, y comienza a ser reconocido como un espacio natural estratégico para la calidad de vida urbana y el desarrollo sostenible de Santiago.